Escribir más: un propósito de año nuevo


Con la llegada del año nuevo, la habitual vorágine de propósitos, metas y aspiraciones invade mi mente. Este año, como tantos anteriores, me encuentro pensando en escribir con más regularidad. Es un objetivo que me he marcado varias veces, pero que, de alguna manera, siempre acaba colándose por las grietas de mi vida.

¿Por qué escribir?

Escribir siempre me ha parecido algo interesante: una forma de expresar pensamientos, compartir experiencias y conectar con los demás. Sin embargo, el reto de siempre ha sido el mismo: encontrar el tiempo y la motivación para sentarme y poner la pluma sobre el papel (o los dedos sobre el teclado). Las exigencias o distracciones del día a día, y sobre todo los bajos niveles de energía creativa, suelen desbaratar mis planes de escritura.

La lucha por mantener la constancia

Es fácil empezar con entusiasmo, pero mantener ese impulso es donde está el verdadero reto, al menos para mí. Este año quiero cambiar eso haciendo las cosas de otra manera para no caer en las mismas trampas de siempre.
  • Menos perfeccionismo: Aceptar que ni siquiera necesito aspirar a una gran calidad, al menos al principio. La mayoría de las veces, lo importante es simplemente sacar las palabras. En el fondo soy un perfeccionista, pero si de verdad quiero adquirir el hábito, necesito soltar esa necesidad.

  • Encontrar el placer en el proceso: Para no ver la escritura como una tarea o una obligación, escribiré sobre temas que me interesen de verdad en un momento concreto, experimentaré con distintos estilos, o simplemente me permitiré escribir libremente sin juzgarme ni temer lo que otros puedan pensar.

  • Marcarse objetivos realistas: En lugar de aspirar a publicaciones regulares en un medio concreto, apuntaré a piezas mensuales o bimensuales en el formato y el lugar que sea (blog, redes sociales, diario en papel); ni siquiera hace falta que las publique en ningún sitio. Así podré adquirir el hábito con más facilidad, sin la presión de una producción constante.

  • Usar la IA sin complejos: A veces, lo más difícil es simplemente empezar. Usar herramientas de IA para generar ideas, crear esquemas o incluso producir un borrador inicial puede cambiarlo todo. No se trata de sustituir mi voz, sino de usar la tecnología para superar el síndrome de la página en blanco.

  • Publicar en varios idiomas: Gracias a las últimas mejoras en traducción automática, ahora puedo escribir en cualquiera de los idiomas con los que me siento cómodo (inglés, español, catalán) y traducir y adaptar el contenido rápidamente. Esto me permite llegar a públicos distintos y mantener el proceso fresco y estimulante. Además, me permite expresarme de maneras que pueden resultar más cómodas o naturales en un idioma que en otro.

Mirando hacia adelante

Veremos cómo funciona este nuevo enfoque. Sea cual sea el resultado, lo que me importa es que estoy probando algo nuevo y aprendiendo de la experiencia.

¡Por un año de escritura, aprendizaje y crecimiento! ¡Feliz Año Nuevo! 🎉🖋️